El Uro

Se conoce como uro (en otras lenguas europeas, auroch) a la raza de toro salvaje (Bos taurus primigenius) que dio lugar tras su domesticación a la mayor parte del ganado vacuno actual. Se encuentra extinto desde 1627.
Esqueleto de Bos taurus primigenius
Con relativa frecuencia, mucha gente tiende a confundir los uros con los bisontes europeos, pero son animales diferentes. Los primeros ejemplos de esta confusión los tenemos en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando los naturalistas europeos comenzaron a realizar las primeras clasificaciones biológicas. El uro llevaba entonces extinto más de 100 años y el bisonte era cada vez más escaso, relegado a unas pocas bolsas de población en Rumania, Polonia y el Cáucaso. En los países de Europa occidental no se guardaba información fiable sobre ninguno de los dos. Por ello, Linneo tuvo sus dudas y decidió pasar el tema por alto, nombrando al ganado doméstico como Bos taurus y al bisonte europeo como Bison bonasus.
Inmediatamente se generaron dos corrientes de naturalistas enfrentados: un grupo defendía la existencia de un único bovino salvaje europeo, considerando los antiguos uros y los bisontes como miembros de la misma especie. En consecuencia, se inclinaron por nombrar científicamente a ambos como Bison bonasus, nombre que también debían recibir las vacas y toros domésticos por ser sus descendientes.
En contraposición, otros naturalistas exponían que las vacas y los bisontes eran animales claramente distintos y que por tanto, en la Europa de la antigüedad debieron existir dos especies de bovinos separadas, el bisonte europeo por un lado y otra especie, probablemente el uro, antepasada de los bovinos domésticos. A comienzos del siglo. XIX, el descubrimiento, excavación y estudio de decenas de esqueletos de uros y bisontes diseminados por Europa resolvieron la polémica. Bojanus, uno de los naturalistas que hasta entonces habían defendido la hipótesis del bovino único, examinó un esqueleto de uro completo y se vio obligado a admitir que aquel animal era muy próximo al ganado doméstico pero no tanto al bisonte, por lo que nombró una especie nueva para el uro: Bos primigenius. Posteriormente, nuevos estudios determinaron una relación aún más estrecha entre uros y vacas domésticas, quedando finalmente los uros como la subespecie Bos taurus primigenius.

Pinturas rupestres de la Sala de los Toros de Lascaux representando un uro o bos primigenius, el toro salvaje antiguo.
A finales del siglo XIX se decidió diferenciar otras dos subespecies para los uros del norte de África y la India, que fueron bautizados respectivamente como Bos taurus mauretanicus (Thomas, 1881) y Bos taurus namadicus (Falconer, 1859). La denominación Bos taurus primigenius, por tanto, ha quedado en la actualidad como nombre para la subespecie salvaje nativa de Europa y Oriente Medio.
Descripción
Los uros eran mucho más grandes y robustos que sus descendientes domésticos, con una altura media en la cruz de 160 a 180 cm. en el caso de los machos (pudiendo llegar a los 2 metros) y 150 cm. en las hembras. Por las descripciones de la época romana y medieval, parece que todos los uros, aun con pequeñas variaciones, tenían una capa de color oscura y uniforme, sin manchas, parecida a la de un toro de lidia español. Sólo rompían este color de fondo una banda de pelo ligeramente más claro que se extendía por el dorso, desde la nuca a la cola, y el pelo de la frente, que era de color pardo a leonado. Los cuernos de los machos eran largos y se curvaban hacia arriba, con la punta de color negro, mientras que los de las hembras eran más cortos y difíciles de ver.
Se agrupaban en manadas de tamaño variable compuestas por machos, hembras y sus crías, aunque los machos viejos tendían a abandonarlas para llevar a cabo una vida solitaria o en pequeños grupos. Según crónicas polacas de los siglos XVI y XVII, país donde se extinguieron los últimos uros, la época de apareamiento tenía lugar en Agosto y Septiembre, y las crías nacían en Mayo y Junio. El hábitat de esta especie comprendía bosques de densidad variable y llanuras, siendo más numerosos en zonas con abundante vegetación arbustiva y agua. Se alimentaban de todo tipo de hojas, hierbas y ramas tiernas. Entre sus depredadores se contaban los lobos y osos, y en zonas de Oriente Próximo y África, los leones, tigres y leopardos.

Reconstrucción de un uro macho.
Historia
Los primeros integrantes conocidos del género, Bos acutifrons, proceden del Plioceno de la India, unos 2 millones de años atrás. Desde aquí se extendieron paulatinamente hacia el Mediterráneo; hace unos 700-800 mil años ya se documentan restos de Bos taurus primigenius en la Península Ibérica, aunque tardarán bastante tiempo en adaptarse a las nuevas condiciones climáticas del Pleistoceno y poblar el norte de Europa, llegando a Alemania hace unos 250.000 años. Poco antes de terminar la era glacial, las tres subespecies de uros poblaban la mayor parte del territorio europeo (incluidas Gran Bretaña y el sur de Escandinavia), Oriente Medio hasta la India y Manchuria y todo el norte de África desde Marruecos hasta Egipto. Con la progresiva aridez del clima que se produjo a partir de principios del Holoceno, los uros quedaron relegados a Europa, el Magreb, norte de Mesopotamia y una bolsa de población aislada en la India central.
Los análisis genéticos de diferentes razas de vacas actuales han confirmado que la domesticación de este animal no ocurrió en un solo lugar ni a partir de una única población. Los primeros vestigios de domesticación del uro proceden de Grecia y tienen unos 8.500 años de antigüedad; poco tiempo después se domesticaron los uros en la India, que darían lugar más tarde al cebú (Bos taurus indicus), y en Asiria, desde donde se exportaron a Mesopotamia, Anatolia, Palestina y Egipto. A partir del primer milenio antes de Cristo se tiene constancia de que la subraza del Magreb había sido domesticada e introducida en la Península Ibérica a través del estrecho de Gibraltar.
La presión humana sobre el uro salvaje fue en aumento con el tiempo, pues seguía siendo cazado por su carne (se cree que ésta fue la causa principal de su extinción en Gran Bretaña hacia el 1300 a. de J.C.), pero su disminución se debió en su mayor parte a la tala de los bosques en que vivía para destinarlos a la agricultura y la competencia por los pastos con los nuevos toros y vacas domésticos. Antes de la época romana, el uro salvaje ya se había extinguido en las zonas más urbanizadas del norte de África, las costas del Mediterráneo, Mesopotamia y la India, aunque las poblaciones del norte de Italia aún surtían con cierta regularidad los circos romanos durante la época del Imperio. En la baja Edad Media sólo abundaba al este de Alemania y en el siglo XVI ya no se tiene constancia de que existiese fuera de los bosques de Jaktorow y Wiskitki, en Polonia (aunque algunos datos hablan de uros en Suecia hasta 1555). En 1476 la propiedad de esos bosques y el derecho a cazar en ellos pasó a la familia real polaca, con lo que la muerte de un uro se convirtió en un privilegio del rey. El mimo con que se criaba a los uros durante el reinado de Segismundo I el Viejo y su sucesor resulta chocante: estaban vigilados constantemente para que no fueran molestados por los hombres o los animales salvajes, y en invierno se les alimentaba con heno. Los reyes posteriores no fueron tan cuidadosos, aunque siguieron cazándolos.

Al lado, monumento al último uro sobre la Tierra, sito en el bosque polaco de Jaktorów.
Varios censos reales reflejan la lenta e inexorable disminución de los toros salvajes polacos. El primero de los censos, en 1564, contabilizó 38 animales en Jaktorow y Witkiski; en 1566 sólo quedaban 24, y en 1602 apenas se encontraban 5 animales en Jaktorow, 4 machos que fueron cazados en los 20 años siguientes y una hembra a la que se indultó, muriendo por causas naturales en 1627.
El uro y otros antepasados
Muchos e interesantes han sido los estudios llevados a cabo para determinar el origen filogénico del toro bravo y las variaciones sufridas desde su origen hasta nuestros días y prácticamente todos coinciden en que el origen está en el uro primitivo, si bien existen diversas teorías que vamos a tratar de analizar, aunque someramente.
A su llegada a Europa, los celtas encontraron grandes manadas de toros salvajes, a los que denominaron auroch (de aur, que significa salvaje y orch, que quiere decir toro) estableciendo así la primera diferencia con el bisonte, con la que coinciden todos los naturalistas, quienes efectivamente. Han encontrado estas claras diferencias en las pinturas rupestres que hoy conocemos.
Uro, según una reconstrucciónSe tiene la plena seguridad de que todas las razas de bóvidos que conocemos proceden del uro primitivo, aunque continúan vigentes las discrepancias sobre si únicamente existió uno o varios tipos de uros.
Los monofiletícos, aseguran que sólo existió un tipo de uro, y que este es el origen de todas las razas de vacuno, sin excepción.
Los polifiléticos, por el contrario aseguran (y esta es la teoría más verosímil, según varias corrientes de especialistas), que fueron varios, pero tampoco se ponen de acuerdo a la hora de determinar cuántos. Unos afirman que existieron dos tipos; uno perteneciente al período aluvial, al que denominan Bos taurus primigenius, y otro correspondiente al período diluvial, identificado como Bos taurus brachyceros, mientras que Malsburg y sus seguidores consideran que el correspondiente al período diluvial, como consecuencia de las adversas condiciones climatológicas del periodo glacial sufrió una degeneración que dio lugar a tres tipos: el Bos primigenius, el Bos brachyceros y el Bos akeratos.
Tampoco hay unanimidad a la hora de determinar el origen del uro del que derivan las actuales razas bovinas, dado que en tanto unos, los monofiléticos, le sitúan en Europa, los poliféticos aseguran que su origen fue Asia.
Un grupo de investigadores niega las teorías anteriores, y estiman que el origen de las diferentes ramas del vacuno proceden de un toro prehistórico existente en la Edad de la Turba, teoría poco fiable que niega rotundamente Heilzheiner basándose en que en este caso no está demostrada su existencia, que por otra parte debería haber sido muy numerosa en los períodos diluvial y postdiluvial, sin que existan indicios de ello en ninguna de las muchas investigaciones llevadas a cabo.
La tesis del toro prehistórico la defiende August, quien afirma que el uro no pudo existir en la época glacial europea, puesto que derivaba de Asia y no aparece en ninguna de las pinturas rupestres conocidas, sin duda confundiendo el uro con otro tipo de toro de astas largas, y añade que este convivió con el hombre de Cromagnón en el período glacial.
Antecedentes: más de 3.000 años
Por los códigos asirios sabemos que el uro existía en tierras dominadas por ese pueblo hacia el siglo XV a. de J. C., ya que en estos se narran las carencias del mismo, así como por las pinturas en que aparece localizadas en gran parte de Europa, y de manera especial en España, Italia y Suiza.
Está comprobado, por otra parte, que la última hembra de uro murió en el año 1627, en los bosques de Jakkotorow de Polonia, confirmándose la existencia de un rebaño en los referidos bosques en el siglo XVII.
Hay pruebas que evidencian que el uro no sólo vivió en Europa, sino que se extendió hasta China y que en Asia fue domesticado, y que el mismo período del neolítico fue el origen de otras razas como la suiza de Hereus, que se utilizaba para las peleas y que procedía de Egipto, donde se criaba en la época de los faraones. Precisamente de una pelea entre el auroch y los leones hay una pintura en el museo de Amberes.
Otras pruebas de la existencia del uro se encuentra en el museo de Kesington, consistente en una cabeza y las astas de un ejemplar de Bos primegenius, y en la Cueva del Venado de Alpera, donde aparecen dibujos correspondientes a la forma más antigua de uros de cuernos verticales, de posterior aparición y procedentes de Asia, que demuestra la influencia de la ganadería cántabra sobre la existente en la región levantina.
Una prueba más, son los fósiles de uro, de la época cuaternaria, descubiertos con motivo de diferentes estudios paleontológicos.
Así era un uro
Está claro que el toro de lidia actual procede del uro y que en definitiva se trata de un uro degenerado, consecuencia de sucesivas transformaciones, dado que el uro primitivo era tan grande como el bisonte, con el que se le confundió hasta la llegada de los celtas a Europa, estimándose que la alzada a la cruz era de 1,85 metros, con pelo menos abundante en el cuerpo que el bisonte, y a su vez más liso; en cambio, la cola era mas larga y más poblada de pelo, y los cuernos del uro más largos y menos arqueados que los del bisonte.

Reconstrucción del Bos primigenius.
El Bos primigenius
El Bos primigenius está presente en las pinturas rupestres de Altamira, en Santander, España, la Cueva de Prado Navazo en la sierra de Albarracín, y de Cogul, en la provincia de Lérida.
Altamente interesante es, por otra parte el laborioso estudio realizado por el profesor Luck Heck, quien para demostrar el origen del toro de lidia, y tomando como base éste, el toro francés de la región de la Camarga y el toro corso, dada la similitud de sus esqueletos, la semejanza de las capas, la agresividad y la forma y el tamaño de las astas, logró reconstruir el uro y ratificar las teorías que antes hemos expuesto.
Sus características esenciales eran: cráneo largo y estrecho, frente plana, con línea intercornela ligeramente convexa, los cuernos proyectados en dirección normal eran fuertes, las fosas parietales profundas y delgadas, la capa de pelo era negra y rojiza y a lo largo del espinazo discurría un listón blanquezino; muy veloz, fiero e irascible, características que igualmente se observan en parte en el toro salvaje de Escocia.

Otra reconstrucción del Bos primigenius o uro
Introducción en España
El Bos primigenius parece que llegó a España procedente de Europa y África originando las diversas razas actuales, algunas de ellas incluso desaparecidas en estos últimos años.
Por otra parte, el Bos brachyceros europeo se ubica en el período glacial en los Alpes, desde donde atravesando Francia llega hasta España, ubicándose preferentemente en el sistema pirenaico y en las cimas de los sistemas Penibético y Central, concentrándose en la cornisa cantábrica, donde supervive en la últimas etapas del terciario y primeras del cuaternario, dando lugar a las razas del Pirineo, Asturias, Santander, León y Castilla la Vieja.
El Bos brachyceros africano llega desde aquel continente y se establece en los sistemas Bético y Penibético, y su capa rojiza en principio, degenera para dar otra castaña, y origina las razas de las campiñas andaluzas y la de lidia.
El tronco Ibérico
No podemos de dejar de citar, por considerarla sumamente interesante y exhaustiva, la teoría de Antonio Sánchez Belda, auténtica autoridad en la materia, que ha realizado profundos estudios de la máxima fiabilidad, y que admite y comparte la teoría de una forma ancestral única de los bovinos domésticos en el Bos primigenius, y menos la del brachyceros también denominado Bos longifrons, y establece una meticulosa clasificación de las variantes producidas, a juicio de algunos la más completa de las conocidas.
Sánchez Belda se inclina por la solución filogénica a través de los troncos étnicos autóctonos, proponiendo que el Tronco Ibérico (vacuno de color negro de tipo ortoide) forma un nuevo genogrupo funcional o subespecie, plenamente autonómica e independiente, y que de este Tronco Ibérico derivaría la raza de lidia, que es la más fiel al formato de uro, o la forma salvaje aborigen de los bovinos domésticos.
Finalmente ha de advertirse con respecto al auroch o uro, teniendo en cuenta su enorme área de dispersión, no puede responder a una especie de gran uniformidad, como está demostrado por Ph. Thomas, que descubrió la existencia de un auroch de menor tamaño en el norte de África al que denominó Bos taurus mauritanius, del que parece dependen algunas razas españolas.
Los “uros recreados”

Grupo de "uros recreados" en una granja alemana
En 1920, los hermanos Lutz y Heinz Heck, alemanes, se propusieron “recrear” el extinto Bos taurus primigenius mediante cruces de distintas razas de ganado vacuno, intentando potenciar los rasgos más típicos de los uros en cada nueva generación. El resultado fue la aparición del “uro recreado” o “toro de los Heck”, una nueva raza grande, robusta, de largos cuernos y pelo negro o pardo que puede verse en distintos zoológicos del mundo como curiosidad. Sin embargo, las críticas se han vertido sobre estos animales prácticamente desde que el primer "toro de Heck" viera la luz. Varias de las supuestas características primitivas potenciada por los Heck no eran tales en realidad, sino fruto de concepciones erróneas de los criadores. Se da el caso de que esta raza tiene, incluso, menos características físicas urinas que otras domésticas como el toro de lidia, el de la Camarga o el de Corriente.
En su momento se pensó en introducir estos falsos uros en parques nacionales polacos, intentando repetir el éxito obtenido en este país con el bisonte europeo, pero esta posibilidad fue rechazada por el Gobierno y Ministerio de Medio Ambiente de Polonia, así como varios naturalistas del país. No hay que olvidar que estos animales ya no son auténticos uros y que no se sabe a ciencia cierta si se adaptarán al medio y si éste será capaz de acogerlos como deben.
El Buey

Los bueyes son utilizados como animales de carga. Ffotografía de boyero y yunta de bueyes de Carahue, Chile
Nombre que se le da al macho bovino castrado, dedicado específicamente a la engorda y mata, y antiguamente también al desempeño de tareas agrícolas como tirar de arados y carros. En un sentido coloquial, se puede llamar también buey salvaje a cualquier miembro no doméstico del género Bos, como el gaur, el banteng, el kuprey o el extinto uro.
En México esta misma palabra es utilizada como un insulto, aunque debido a su extremadamente alta frecuencia de uso en una multitud de contextos, ha perdido mucho de su carácter ofensivo, convirtiéndose en un coloquialismo.









